Un portal donde algunos enlaces funcionan y otros parecen conducir a recuerdos dañados, entradas vacías o archivos imposibles de verificar.
No sé exactamente cuándo fueron escritos estos textos.
Algunos aparecieron detrás de un enlace roto.
Otros sobrevivieron escondidos dentro de una carpeta con nombres absurdos.
Unos pocos fueron encontrados donde siempre estuvieron, lo cual resulta todavía más inquietante.
No hubo arqueología digital.
Hubo tropiezos.
Abría una cosa buscando otra y aparecía una frase.
Buscaba una imagen y encontraba una historia.
Intentaba ordenar y terminaba multiplicando el desorden.
Así fueron regresando.
No porque fueran importantes.
No porque fueran buenos.
Ni siquiera porque merecieran volver.
Regresaron porque seguían ahí.
Portal 50 existe por esa sencilla terquedad de los archivos viejos.
La costumbre que tienen algunas palabras de negarse a desaparecer.
Lo que sigue no es una obra completa.
Es una colección de supervivientes.
Han llegado hasta aquí con manchas, silencios, enlaces dudosos y fechas discutibles.
Se recomienda leerlos como quien abre una caja encontrada en un altillo:
sin expectativas,
sin manual de instrucciones,
y aceptando que algunas cosas se conservan mejor cuando nadie recuerda para qué servían.
Portal 50 no garantiza la veracidad de sus contenidos. Apenas garantiza que alguna vez estuvieron vivos.
Advertencia administrativa
Durante las tareas de recuperación se detectaron las siguientes anomalías:
• Un recuerdo que figura en tres años distintos.
• Una entrada publicada antes de ser escrita.
• Dos frases idénticas que aseguran no conocerse.
• Una coma que lleva años apareciendo en lugares donde nadie la puso.
• Un archivo llamado "versión definitiva final ahora sí última de verdad" con catorce versiones posteriores.
La administración de Portal 50 informa que no piensa resolver ninguno de estos problemas.
Gracias por su comprensión.
O por su confusión.
Ambas opciones son válidas.
Hallazgo menor
Ayer apareció una palabra perdida detrás de un enlace roto.
No parecía preocupada.
Se encontraba sentada sobre una carpeta vacía observando pasar los años.
Al ser consultada sobre su procedencia respondió:
—No me acuerdo.
Al ser consultada sobre su destino respondió:
—Tampoco.
Al ser consultada sobre su utilidad respondió:
—Ninguna.
Fue inmediatamente incorporada al archivo general de Portal 50, donde encajó perfectamente.

















No tienen número ni destino.
No sabemos de qué cuaderno se cayeron
ni si alguna vez estuvieron en uno.
Las dejo acá
antes de que vuelvan a perderse.